La Villa de París – Robert Delaunay

villa de paris robert delaunay

Pintado en 1914, La Villa de París muestra de nuevo uno de los temas favoritos de Robert Delaunay, la ciudad de la luz y además muestra claramente una evolución en su estilo que pudimos observar en Torre Eiffel con Árboles, con una transición del cubismo hacia el movimiento Orfista.

Nos encontramos ante una obra construida a partir de formas simples y donde los colores vivos son los protagonistas de esta ciudad, París, muy importante para el artista a lo largo de toda su carrera. El pintor vuelve a utilizar la Torre Eiffel como representación de la ciudad, pero en esta ocasión no es la protagonista de la composición. De hecho, hace falta fijarse bien para apreciarla puesto que, siguiendo su faceta cubista, está deconstruida y sólo podemos observar una parte, en la parte derecha de la composición.

Lo que si podemos observar en primer plano son tres mujeres, las Tres Gracias, que son para el autor una representación de todas las bondades que ofrece la ciudad. El papel de París durante la primera guerra mundial y en relación a la victoria de las fuerzas aliadas fue clave. Por lo tanto, se especula que esta obra sea una de Delaunay de brindar esta victoria a su ciudad preferida. Además de un puente en la parte izquierda y una bandera francesa.

Aunque los colores no comparten la paleta con su época totalmente orfista, se puede ver una influencia importante de artistas como Georges Seurat, que utilizaba colores complementarios y con gran contraste en sus composiciones puntillistas. Aquí, de nuevo, los colores dominan sobre las formas, ese es el lenguaje que el artista utiliza y que domina a la perfección. Para él el color era la mayor expresión de arte que podía existir y todos los humanos son capaces de apreciarlo de manera natural.

 

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Dos Hermanas – John Graham

dos hermanas john grahamDos hermanas se trata de una de las obras más importantes del, injustamente, muchas veces desconocido pintor de origen ucraniano. El cuadro actualmente se encuentra en el MoMa, pero precisamente en estos momentos no está al acceso del público.

Todo el peso de la composición lo llevan las dos figuras femeninas, que por el título se puede deducir que son hermanas. Llaman la atención los ojos vizcos y el pecho descubierto de la mujer de la derecha, aunque al margen de eso ambas figuras presentan unos rasgos similares. Las dos mujeres están compuestas a partir de trozos que recuerdan a piezas maestras del renacimiento. Con sus vestidos especialmente embellecidos, la abundante joyería y sus poses formales. Todos estos detalles han sido tomado prestados de los retratos del renacimiento italiano tardío de nobles españoles.

Además de estas influencias del renacimiento, el cuadro fusiona diversos movimientos pictóricos a través de sus elementos.En contraste con estas figuras femeninas, se encuentra una perspectiva totalmente plana con una falta absoluta de profundidad en la pintura y unos colores poco realistas que beben del fauvismo. Especialmente los tonos rosados de su piel recuerdan a los colores usados por algunos artistas de la abstracción semifigurativa. Los planos geométricos fracturados en los que se sitúan las hermanas tienen una naturaleza puramente cubista. De manera similar, la yuxtaposición de objetos algo extraña concuerda con las directrices del surrealismo.

Los ojos vizcos de las dos hermanas son un tema recurrente en las pinturas de John Graham, que utiliza ese recurso para otorgar algo de vida a las caras que representa.

Pese a ser un pintor algo desconocido para muchos aficionados al arte, John Graham fue un importante impulsor de la pintura moderna y del arte figurativo que sirvió como mentor a grandes artistas de la talla de Jackson Pollock o Willem de Kooning.

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Torre Eiffel con árboles – Robert Delaunay

torre eiffel con arbolesAl igual que para muchas figuras artísticas de la época, la Torre se convirtió en un símbolo de modernidad para Robert Dalaunay haciéndola el tema central de más de 30 de sus pinturas a lo largo de una década.

En el caso de Torre Eiffel con árboles, el autor hace una representación dinámica de la misma contraponiéndose a otras pinturas anteriores que se caracterizaban por una paleta limitada y formas  geométricas. El autor muestra la Torre desde diversos puntos de vista a la vez, sugiriendo el movimiento de los ojos a través del espacio y el tiempo.  Retrata la moción con la que los ojos siguen la trayectoria de la estructura desde el cielo hasta la base. Estos efectos ópticos son incluso más aparentes algunos trabajos posteriores del autor, tales como la serie de Ventanas que le condujeron a un nivel de abstracción más elevado. Al introducir el concepto del tiempo el artista es capaz de sintetizar varias impresiones de la torre, capturando la experiencia perceptual de la misma. Torre Eiffel con árboles fue pintado cuando el artista estaba lejos de París, así que tuvo que trabajar de memoria.

La obra Torre Eiffel con árboles marca el inicio de la fase que exactamente el mismo Delaunay califica como “destructiva”: la manera sólida de sus obras precedentes se vuelve fragmentaria y empieza a desintegrarse. Delaunay eligió un tema que le dejaba entregar rienda suelta a su predilección por la sensación de extensos espacios, atmósfera y luz, mientras que evocaba un símbolo de modernidad y progreso. Los logros de Delaunay en materia de estilo son representativos de un nuevo siglo, y de su giro cara la urbanización.

Muchas de las imágenes de Delaunay son perspectivas desde una ventana enmarcada por cortinas. En Torre Eiffel con árboles, las construcciones que rodean la torre se encorvan como cortinajes. La perspectiva de la ventana deja a la serie de la Torre Eiffel combinar el ambiente del exterior con el interior, y nos recuerda la ideatradicional, propia del Romanticismo, de la ventana abierta.

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Las señoritas de aviñón – Pablo Picasso

las señoritas de aviñón

Las señoritas de Aviñón es una pintura al óleo de Pablo Picasso pintada en 1907. La obra retrata a cinco prostitutas desnudas en un burdel de una calle de Barcelona. Cada una de ellas está pintada de una forma confrontacional y desconcertante sin ser ninguna de ellas típicamente femenina. Las tres mujeres de la izquierda presentan tratos faciales del típico estilo ibérico de Picasso, mientras que las dos de la derecha tienen una faz similar a máscaras africanas.

Muchas veces se considera Las señoritas de Aviñón como el primer cuadro cubista, aunque algunos expertos lo consideran una exageración; el estilo de la pintura no se puede considerar todavía cubista, de hecho incluye elementos expresionistas contrarios al cubismo, aunque sí es acertado tomarlo como su punto de partida.

Probablemente debido a la cantidad de arte provocativo que existe en la actualidad es difícil valorar correctamente la brutalidad que supuso Las señoritas de Aviñón en su momento. El hecho de pintar mujeres sin ningún tipo de encanto o tristeza, sin ironía o crítica social, simplemente como si fueran los troncos de una empalizada. Igualmente, el método de pintura y el desencajamiento de las figuras apuntan simpleza y agresividad emocional sin preocuparse de la estética.

Las influencias de esta obra han sido ampliamente estudiadas. Por un lado, El Greco era uno de los artistas más admirados por Picasso en la época en que pintó Las señoritas de Aviñón. Concretamente, el cuadro Visión del Apocalipsis le sirvió de inspiración para el tamaño, forma y composición de esta obra. También Paul Gauguin y Paul Cézanne influyeron en Picasso a la hora del nacimiento del cubismo, especialmente en 1906 y 1907. Las exploraciones en la simplificación geométrica de Cézanne y el interés por el primitivismo y el arte africano de Gauguin fueron clave para la creación de Las señoritas de Aviñón.

Aunque la obra ha tenido una enorme y profunda influencia en el arte moderno, este impacto no fue inmediato ya que la pintura estuvo durante muchos años en el estudio de Picasso. Al principio sólo su círculo de amigos y artistas más cercanos eran conscientes de su existencia y las opiniones al respecto eran muy variadas, algunos se mostraban sorprendidos y disgustados mientras que otros estuvieron entusiasmados. Las señoritas de Aviñón fue exhibida por primera vez en 1916 y reconocida como un logro revolucionario alrededor de 1920.

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El Guernica y la República

El Guernica de Picasso destaca por muchas cosas y aparte de su valor artístico, es una de las obras de arte moderno de la que se pueden hacer  más interpretaciones. Siempre se le ha dado una connotación política y reivindicativa respecto a la guerra, aunque nunca ha quedado claro. A esto siempre ha ayudado el hecho de que el propio artista nunca haya sido muy explícito en lo que el cuadro significaba. Probablemente los elementos individuales del cuadro quedarán sin descifrar después de la muerte del artista, pero hay algunos elementos que han tenido una interpretación bastante polémica y aquí vamos a discutir la interpretación que se ha hecho de uno de ellos: la mujer del quinqué como representación de la República.

Picasso y la política

Antes de que cunda el pánico, vamos a intentar situar el contexto para ver de dónde sale esa idea. Para empezar, está claro Picasso tenía unas ideas políticas bastante definidas en la época en la que pintó el Guernica. Por un lado, el cuadro fue solicitado en 1937 por el gobierno de Juan Negrín, último presidente de la II República. Y aunque el artista al principio no estaba dispuesto a usar sus obras con fines propagandísticos, finalmente accedió a ello. Ese mismo año Picasso había realizado su obra “Sueños y mentiras de Franco”, que eran dos grabados similares a cómics donde caricaturizaba al general Franco y denunciaba su golpe de Estado.

Además de esto, hay varios acontecimientos durante la vida del artista que confirman las ideas políticas de Picasso. Por un lado, unas declaraciones del propio artista mientras pintaba el Guernica donde dijo “En mis obras recientes expreso mi execración de la casta que ha hundido a España en un océano de dolor y de muerte” haciendo referencia al golpe de Estado y a la consecuente guerra. En otra ocasión, estando en París, unos agentes alemanes interesados en el Guernica le preguntaron: “¿Lo hizo usted?”, a lo que él contestó: “No…usted.” En algunos bocetos del Guernica aparecen, además, algunos símbolos políticos como la hoz y el martillo que luego serían desechados para la obra final.

Guernica y República y Guernika

Poco después de la creación del cuadro y una vez finalizada la Exposición Internacional de 1937 para el cual había sido encargado el Guernica, la obra viajó a los Estados Unidos y se instaló en el MoMa en 1942. En los años 60 Franco inició los trámites para que volviera la obra a España, pero el propio pintor se negaba a ello y años más tarde, escribió directamente al museo pidiendo que no se devolviera el cuadro hasta que se reinstauraran las libertades públicas. Esto acompañado con su frase “El Guernica solamente volverá a España con la República” dejaban clara la postura del pintor frente a la dictadura.

El Guernica y la república

Teniendo en cuenta todos estos datos, queda claro que Picasso era democrático y pacifista; como hasta el momento la mayor forma de democracia se había visto durante la II República, no es de extrañar que la defendiera. Y entonces desde aquí, ¿cómo se puede llegar a decir que la mujer del quinqué representa a la República? En primer lugar hay que analizar la luz de la obra. Se contraponen dos elementos muy cercanos pero muy diferentes, por un lado la bombilla o luz artificial y el quinqué o la vela que lleva la mujer. De estos dos elementos el único que ilumina realmente es el segundo, ya que la bombilla aunque parece brillar no aporta luz a las figuras del cuadro. Además, esta luz ocupa la parte principal del cuadro, siendo el vértice superior del triángulo central. Se puede decir que esta luz, o la República, es la única que puede iluminar el camino de la gente que ha sufrido los estragos de la guerra.

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