Crucifixión – F.N Souza

crucifixion souzaFrancis Newton Souza, nacido en la colonia portuguesa de Goa y de padres indios, fue criado como un católico estricto. Esta pintura, Crucifixión, es una de las muchas obras del artista con temática religiosa. En contraste con muchas otras representaciones de la muerte de Jesucristo, en esta imagen esta llena de contrastes y no intenta transmitir una sensación de paz.

En ella se representa la imagen del hombre considerado el Hijo de Dios, pero éste ha sido azotado, flagelado,  humillado y gotea sangre. Está inspirada en una imagen que el propio autor visualizó cuando era joven en una de las escuelas católicas a las que acudía.

Es evidente que la representación de Jesucristo y las otras figuras que aparecen en Crucifixión en color negro se desvía de manera importante de los cánones clásicos occidentales. Sin embargo este estilo no es nuevo puesto que otros artistas contemporáneos a Souza habían hecho algo similar. Graham Sutherland y Francis Bacon son buenos ejemplos de la representación de sujetos religiosos a través de un estilo brutal y despiadado que en ningún momento pretende suavizar la crueldad inherente en la imagen.

La visión del artista de Dios se distancia así de la clásica figura llena de amor y dulzura y la sitúa más cercana a un ser lleno de sufrimiento, capaz de vengarse de sus enemigos y lleno de ira. Esto demuestra los conflictos internos del propio artista, tan influenciado por la vida religiosa desde su niñez. Para el la religión no es sinónimo de bien absoluto, sino que crea un mundo de tensión y conflicos. La forma de representar la figura de Jesucristo crucificado refleja sus sentimientos hacia estos conflictos religiosos, las disputas entre cristianos y no cristianos, las diferencias entre gente por su color de piel o entre sociedades colonizadas y sus colonizadores.

 

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Los Pilares de la Sociedad – George Grosz

pilares de la sociedad george grosz

La pintura de hoy se llama Los Pilares de la Sociedad, completada en el año 1926 y se puede encontrar en la Nationalgalerie de Berlin. Se trata de un retrato sarcástico de las élites alemanas que apoyaban al fascismo. George Grosz participó voluntariamente en el servicio militar durante la I Guerra Mundial, aunque poco más tarde se unió al partido comunista. Finalmente decidió alejarse del fascismo que empezaba a calar hondo en Alemania y se mudó a Estados Unidos.

Como muchas de las obras del autor en esta época, satirizaba con lo que él creía era la sociedad burguesa corrupta de Alemania. El autor fue una figura muy importante en el movimiento conocido como Nueva Objetividad, especializado en representar la resignación y cinismo del periodo de la pos-guerra.

Quedan patentes las virtudes de George Grosz como caricaturista para producir un retrato grotesco, vívido y decadente de aquellos que controlan la sociedad. Hombres de negocios, clérigos y generales del ejército, todos ellos retratados no como pulcros y refinados caballeros sino como viciosos y egoístas individuos. Los que deberían ser los pilares de la sociedad vistos desde un punto de vista amargo y, a la vez, realista.

Si nos fijamos en los personajes retratados veremos que están llenos de detalles. En la parte delantera tenemos al viejo aristócrata bebiendo cerveza con su cabeza llena de pensamientos bélicos, su cicatriz y la esvástica en la corbata. Su monóculo no es opaco por casualidad. En la parte izquierda tenemos a un periodista, con una cazuela por sombrero que simboliza su falta de inteligencia. En la parte derecha encontramos a un socialista demócrata que destaca por tener su cabeza llena de excrementos. En el fondo tenemos a un clérigo pro-nazi que reza y predica la paz mientras ignora las acciones de los militares a sus espaldas.

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Nighthawks – Edward Hopper

Nighthawks_by_Edward_Hopper_1942

Nighthawks es un óleo sobre lienzo del pintor americano Edward Hopper que retrata a un grupo de personas en una cafetería del centro de una ciudad de noche. Pintado en 1942, es el cuadro más famoso de Hopper y una de las obras más reconocibles del arte estadounidense.

La perspectiva del Nighthawks es uno de los aspectos más destacables de la obra. El autor decidió pintar una escena localizada en una esquina puntiaguda y no en una de las típicas intersecciones neoyorquinas que forman un ángulo recto. Esta elección le permitió mostrar a sus sujetos desde un punto de vista casi frontal a la vez que podía enseñar la escasamente iluminada calle de detrás de la escena. Hopper a menudo pintaba escenas en las cuales parte exterior de la misma se pueden ver a través de dos paneles de cristal. En Nighthawks esta parte del cuadro llena el centro de la pintura

En cuanto al color, fuera de la cafetería destacan los colores apagados como sería esperable en la noche. En el interior la vestimenta de los sujetos marca los tonos y delimita las zonas de color claramente diferenciadas. Por un lado, los dos hombres más a la izquierda con sus trajes oscuros y por el otro el camarero con su traje blanco y la mujer vestida de rojo. De hecho el vestido y pintalabios de la mujer son los únicos representantes del color rojo en toda la pintura.

Los efectos de la luz en los objetos siempre fueron de interés para el artista, incluyendo la luz solar durante el día pero también la luz artificial durante la noche. Nighthawks es probablemente el intento más ambicioso de capturar esta luz creada por el hombre durante la noche. La luz en la pintura proviene en su totalidad del interior de la cafetería y desde más de una bombilla, causando sombras diferentes y resultando en algunos puntos más claros que otros según su ángulo. La luz interior provoca que algunas superficies sean reflectantes (por ejemplo el margen derecho de la ventana del fondo que refleja una línea amarilla), siendo este reflejo imposible de ver a la luz del día.  En la calle y en las ventanas se refleja la sombra causada por el límite superior de la cafetería. Además, estas ventanas también están iluminadas parcialmente por una luz de la calle (no visible en el cuadro) que proyecta sus propias sombras.

Algunas de las inspiraciones usadas por el artista para realizer Nighthawks podrían ser Night Café de Van Gogh, ya que las luces y temas de la obra son parecidos. También es probable, como el artista ha reconocido, que se inspirara en la historia corta de Ernest Hemmingway, The Killers.

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Museos en contexto

La definición clásica de los museos sería algo parecido a esto: un museo es una institución duradera, sin finalidad lucrativa, dispuesta  al servicio y desarrollo de la sociedad,  abierta al público y que se ocupa de adquirir, conservar, investigar, transmitir información y  testimonios materiales de los individuos y su medio  ambiente, con fines de estudio, educación y recreación.

Historia de los museos

Los museos tienen su origen en la antigua Grecia donde el concepto era representado por dos instituciones: el museion, donde se recogían los conocimientos de la humanidad y la pinakothéke, donde se conservaban objetos de valor histórico o artístico.  Estos modelos se transformaron durante la edad antigua en los tesoros,  por un lado la Iglesia era la que aglutinaba el conocimiento humano y por otro lado las cortes y las grandes burguesías poseían los tesoros materiales. Así se llegó durante el siglo XVII a la creación de los museos, tal como los reconoceríamos hoy en día, como instituciones que comprendían colecciones privadas surgidas del seno de la monarquía y la aristocracia que imponían y legitimaban obras seleccionadas bajo sus propios ideales.  Estos sólo podían ser visitados por personas ilustres y distinguidas. Los primeros museos públicos nacen amparados por la Revolución Francesa y como espacios para permitir la contemplación de colecciones preestablecidas. Este concepto va evolucionando lentamente y se empieza a educar y a hacer partícipe al espectador, tomando conciencia del gran poder que podían ejercer los museos en su audiencia.

Museos contexto

Las visiones más modernas sobre la cultura y el entendimiento de ésta han hecho posible que se ampliara el rango de elementos considerados válidos para ser expuestos en museos, haciendo evolucionar no tanto el concepto de museo, que más o menos ha permanecido estático a lo largo de los siglos, sino de “objeto museable”.

Museos de arte y su papel actual

Centrándonos en el punto de vista artístico,  los museos siempre han sido instituciones que sirven para actualizar y legitimar lo cultural y lo artístico. En su origen esto venía dictado por el criterio del monarca o aristócrata que poseía la colección, pero en la actualidad el concepto sigue siendo el mismo a una escala diferente. Esto ha provocado que el concepto de museo haya sucumbido al revisionismo que caracteriza la cultura contemporánea. Desde la mitad del siglo XX han sido múltiples las figuras que han intentado analizar el papel actual de los museos en la sociedad, llegando a cierto nivel de contrasentido. Por un lado, la constante aceleración de la cultura lleva a una obsolescencia cada vez más veloz de objetos, fenómenos y movimientos artísticos. El museo se erige entonces como la institución ejemplar que colecciona y  preserva  lo que ha sucumbido a los estragos de la modernización. Sin embargo, parte del discurso típico de la cultura moderna incluye el ataque hacia el museo como institución.  El ejemplo más agravante está en las vanguardias históricas, siendo los movimientos que desde principios del siglo XX arremetieron más duramente contra la figura del museo. Paradójicamente, los productos artísticos de las vanguardias fueron prontamente incluidos dentro del ámbito del museo.

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El Guernica y la República

El Guernica de Picasso destaca por muchas cosas y aparte de su valor artístico, es una de las obras de arte moderno de la que se pueden hacer  más interpretaciones. Siempre se le ha dado una connotación política y reivindicativa respecto a la guerra, aunque nunca ha quedado claro. A esto siempre ha ayudado el hecho de que el propio artista nunca haya sido muy explícito en lo que el cuadro significaba. Probablemente los elementos individuales del cuadro quedarán sin descifrar después de la muerte del artista, pero hay algunos elementos que han tenido una interpretación bastante polémica y aquí vamos a discutir la interpretación que se ha hecho de uno de ellos: la mujer del quinqué como representación de la República.

Picasso y la política

Antes de que cunda el pánico, vamos a intentar situar el contexto para ver de dónde sale esa idea. Para empezar, está claro Picasso tenía unas ideas políticas bastante definidas en la época en la que pintó el Guernica. Por un lado, el cuadro fue solicitado en 1937 por el gobierno de Juan Negrín, último presidente de la II República. Y aunque el artista al principio no estaba dispuesto a usar sus obras con fines propagandísticos, finalmente accedió a ello. Ese mismo año Picasso había realizado su obra “Sueños y mentiras de Franco”, que eran dos grabados similares a cómics donde caricaturizaba al general Franco y denunciaba su golpe de Estado.

Además de esto, hay varios acontecimientos durante la vida del artista que confirman las ideas políticas de Picasso. Por un lado, unas declaraciones del propio artista mientras pintaba el Guernica donde dijo “En mis obras recientes expreso mi execración de la casta que ha hundido a España en un océano de dolor y de muerte” haciendo referencia al golpe de Estado y a la consecuente guerra. En otra ocasión, estando en París, unos agentes alemanes interesados en el Guernica le preguntaron: “¿Lo hizo usted?”, a lo que él contestó: “No…usted.” En algunos bocetos del Guernica aparecen, además, algunos símbolos políticos como la hoz y el martillo que luego serían desechados para la obra final.

Guernica y República y Guernika

Poco después de la creación del cuadro y una vez finalizada la Exposición Internacional de 1937 para el cual había sido encargado el Guernica, la obra viajó a los Estados Unidos y se instaló en el MoMa en 1942. En los años 60 Franco inició los trámites para que volviera la obra a España, pero el propio pintor se negaba a ello y años más tarde, escribió directamente al museo pidiendo que no se devolviera el cuadro hasta que se reinstauraran las libertades públicas. Esto acompañado con su frase “El Guernica solamente volverá a España con la República” dejaban clara la postura del pintor frente a la dictadura.

El Guernica y la república

Teniendo en cuenta todos estos datos, queda claro que Picasso era democrático y pacifista; como hasta el momento la mayor forma de democracia se había visto durante la II República, no es de extrañar que la defendiera. Y entonces desde aquí, ¿cómo se puede llegar a decir que la mujer del quinqué representa a la República? En primer lugar hay que analizar la luz de la obra. Se contraponen dos elementos muy cercanos pero muy diferentes, por un lado la bombilla o luz artificial y el quinqué o la vela que lleva la mujer. De estos dos elementos el único que ilumina realmente es el segundo, ya que la bombilla aunque parece brillar no aporta luz a las figuras del cuadro. Además, esta luz ocupa la parte principal del cuadro, siendo el vértice superior del triángulo central. Se puede decir que esta luz, o la República, es la única que puede iluminar el camino de la gente que ha sufrido los estragos de la guerra.

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