Museos en contexto

La definición clásica de los museos sería algo parecido a esto: un museo es una institución duradera, sin finalidad lucrativa, dispuesta  al servicio y desarrollo de la sociedad,  abierta al público y que se ocupa de adquirir, conservar, investigar, transmitir información y  testimonios materiales de los individuos y su medio  ambiente, con fines de estudio, educación y recreación.

Historia de los museos

Los museos tienen su origen en la antigua Grecia donde el concepto era representado por dos instituciones: el museion, donde se recogían los conocimientos de la humanidad y la pinakothéke, donde se conservaban objetos de valor histórico o artístico.  Estos modelos se transformaron durante la edad antigua en los tesoros,  por un lado la Iglesia era la que aglutinaba el conocimiento humano y por otro lado las cortes y las grandes burguesías poseían los tesoros materiales. Así se llegó durante el siglo XVII a la creación de los museos, tal como los reconoceríamos hoy en día, como instituciones que comprendían colecciones privadas surgidas del seno de la monarquía y la aristocracia que imponían y legitimaban obras seleccionadas bajo sus propios ideales.  Estos sólo podían ser visitados por personas ilustres y distinguidas. Los primeros museos públicos nacen amparados por la Revolución Francesa y como espacios para permitir la contemplación de colecciones preestablecidas. Este concepto va evolucionando lentamente y se empieza a educar y a hacer partícipe al espectador, tomando conciencia del gran poder que podían ejercer los museos en su audiencia.

Museos contexto

Las visiones más modernas sobre la cultura y el entendimiento de ésta han hecho posible que se ampliara el rango de elementos considerados válidos para ser expuestos en museos, haciendo evolucionar no tanto el concepto de museo, que más o menos ha permanecido estático a lo largo de los siglos, sino de “objeto museable”.

Museos de arte y su papel actual

Centrándonos en el punto de vista artístico,  los museos siempre han sido instituciones que sirven para actualizar y legitimar lo cultural y lo artístico. En su origen esto venía dictado por el criterio del monarca o aristócrata que poseía la colección, pero en la actualidad el concepto sigue siendo el mismo a una escala diferente. Esto ha provocado que el concepto de museo haya sucumbido al revisionismo que caracteriza la cultura contemporánea. Desde la mitad del siglo XX han sido múltiples las figuras que han intentado analizar el papel actual de los museos en la sociedad, llegando a cierto nivel de contrasentido. Por un lado, la constante aceleración de la cultura lleva a una obsolescencia cada vez más veloz de objetos, fenómenos y movimientos artísticos. El museo se erige entonces como la institución ejemplar que colecciona y  preserva  lo que ha sucumbido a los estragos de la modernización. Sin embargo, parte del discurso típico de la cultura moderna incluye el ataque hacia el museo como institución.  El ejemplo más agravante está en las vanguardias históricas, siendo los movimientos que desde principios del siglo XX arremetieron más duramente contra la figura del museo. Paradójicamente, los productos artísticos de las vanguardias fueron prontamente incluidos dentro del ámbito del museo.

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