El bañista – Paul Cézanne

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Aunque este cuadro sea menos conocido que otra obra de Paul Cézanne, Las grandes bañistas resulta mucho más enigmático y un ejemplo más concreto del estilo de la época.

Se trata de una combinación de pintura figurativa donde el bañista es el gran protagonista, pero con una postura y una expresión que lo hacen poco atractivo y llamativo a simple vista. Prácticamente podría difuminarse con el fondo y no nos daríamos cuenta. Queda claro que el protagonista no está disfrutando de este baño y parece tener la mente en otra parte, probablemente preocupado por algún asunto. La asimetría de su cuerpo es llamativa y contrasta enseguida con representaciones del cuerpo humano de épocas anteriores donde los artistas buscaban representar la perfección.

El paisaje es totalmente secundario en esta obra puesto que podría tratarse de cualquier otro lugar y el cuadro seguiría transmitiendo exactamente las mismas emociones. Los pocos elementos que aparecen hacen muy complicado hacerse una idea de dónde tiene lugar la acción de El Bañista. Es evidente que esta ambigüedad en el paisaje es algo totalmente buscado por el artista y que se corresponde más con las corrientes de finales del siglo XIX. Además ayuda a caracterizar al protagonista como un carácter ciertamente sombrío y que no destaca por transmitir una gran fuerza o pasión.

Como curiosidad, la obra está inspirada en una fotografía y no en una situación que Paul Cézanne hubiera experimentado en la vida real. Esta es una corriente que surgió en la época, precisamente a raíz del desarrollo de una técnica que hacía la fotografía más accesible a todo el mundo. Otros artistas harían uso de la misma algunos años más tarde, por ejemplo Picasso.

La obra se encuentra actualmente en el MoMa de Nueva York y se trata de un óleo en lienzo con un tamaño de 127 x 96.8 cm.

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